domingo, 5 de abril de 2015

PESCADO PASCUAL

Antes de partir es bueno decir que la Pasccua es para todos símbolo del renacer, de volver, de recomenzar.
Buona Pasqua para todos


Es tradición en muchos lugares cocinar para la Pascua al buen "cordero".


El cordero es ese animal inofensivo como una paloma, que se la pasa pasible pastando en la pradera todo el tiempo (el llamado P P P P ), un animal que cada año nos da la lana para que, industria mediante, podamos cubrir la pobreza de nuestra desnudez y aislar nuestros frágiles cuerpos del frío.

Toda una lana la lana: En mejico lana se le dice al dinero y en el noroeste se le dice lana a los pelos enrulados y duros de nuestras partes sensibles.

El cordero, símbolo de lana, sumisión y asado, es la figura del mito para muchas religiones, por ejemplo, el Jesús de Nazaret para la cristiandad.
Por eso los cristianos celebran la Pascua comiendo cordero, previo sacrificio y ayuno.
El sacrificio es un valor supremo en toda religión. No se arriba a la presencia de Dios sin ayuno (hambre) y sacrificio (muerte).

No siempre se sacrifica un cordero para festejar la pascua, existen excepciones. Los mediterráneos prefieren festejar la pascua sacrificando y cocinando pescado, ya sea un bacalá, un scrófalo o cualquier otro pescado pascual.

La Cocina del Ada, aliada de la dieta mediterránea, propone para estas pascuas, un plato cuyo protagonista será otra vez el filetón de merluzón.
Obviamente podés usar el pescado que tengas a mano aunque no se llame merluzón, ni scrófalo, ni bacalá.

Paso Uno

Cortás el pescado en trozos regulares y medianos, lo sofritas ligeramente de ambos lados, en oliva con unas hojas de laurel, un diente de ajo y una ramita de romero, (primero del lado de la piel).
Retirás de la sartén los trozos de filet, las hojas de laurel y el romero, y  en la misma sartén pones a sofritar o rehogar, una cebolla chica, un tallo de apio, unas puntas de espárragos, un porro mediano, todo cortado en tiritas regulares (juliana), condimentas con comino, cúrcuma, sal, pimienta y una rayadura de naranja que aportará aroma y frescura. Cuando las verduras estén tiernas y la cebolla traslúcida, retirás del fuego.

Paso Dos

En una olla ponés a hervir en algo más de medio litro de agua, junto con un trozo de pescado (la parte de la cola o "popa"), todos los restos de las verduras que usaste para el sofrito, como los cabos de los espárragos, las hojas del apio, las hojas verdes del porro, junto con unas algas marinas secas, una zanahoria y un tomate bien maduro cortados en dados, agregas unas hojas de  hierbas aromáticas de la huerta, si usás sal, que sea muy poca porque el alga le aporta una saladura particular y porque la sal no solo no es buena sino que enmascara los gustos (cuanto más te alejes de la sal, tanto mejor para la salute y para el gusto).
Dejas en ebullición a fuego lento y tapada unos 20 minutos.
Obtendrás así un buen caldo de verduras con sabor a pescado, sin necesidad de acudir al "cubito" ni al "sobrecito" de los que nunca se llega a saber que cuernos tienen ni como están hechos.

Paso Tres

Retirás del caldo todas las verduras, menos la zanahoria, el trozo de pescado y el tomate que procesarás bien, agregando una cucharada de postre de maicena (para espesar podés reemplazar la maicena por harina de maiz blanco, esa que se usa para hacer la sopa paraguaya, en la misma proporción),

Dejas en la olla un poco de caldo (no todo) le agregás las verduras del sofrito y el pescado con cuidado de que no se desarme, (no revolver, acomodar con cuidado y no revolver) le agregás unas arvejas frescas ya cocidas, unas aceitunas negras o verdes descarozadas, unos tomatitos chrry cortados al medio, unas hojitas de albahaca y media copa de vino blanco. Siempre a fuego muy lento
En la medida que sea necesario le vas agregando caldo durante el resto de la cocción, sabiendo que el caldo no debe cubrir la preparación. A fuego lento y tapado hasta que la preparación  tome buen cuerpo y el caldo o zucco se haya evaporado lo suficiente (como lo ves en la foto), vos ves. Retirás y listo.

Lo podes servir con una pequeña guarnición de arroz blanco caliente a la manteca salpicado con perejil y orégano fresco picados bien chico (poca manteca, o a la "mauritana").

Es importante que en toda preparación con pescado a la olla, no revuelvas y en su lugar sacudas de tanto en tanto suavemente la olla.
El fuego bien bajo y la olla de grueso fondo y tapada garantizan un buen resultado, de otra manera lo que podrías obtener sería una "sopa pascual"